Entrevista a Roser Vernet a La Vanguardia

El passat diumenge 29 de març La Vanguardia entrevistava Roser Vernet, coordinadora de Prioritat. En una entrevista concedida a la periodista Sara Sans, Vernet parla del paisatge i els paisatges, de la diversitat i la complexitat com a essència de la vida, del mosaic agrari del Priorat i la candidatura a patrimoni de la Unesco, del projecte Priorat en persona… Tot plegat, en un context com l’actual, amb una pandèmia que, com tot gran problema, obliga a fer una reflexió profunda.

Podeu llegir l’entrevista completa continuació o al web de La Vanguardia.

Roser Vernet: “Diversidad y complejidad son la esencia de la vida”

La Vanguardia· Tarragona · Sara Sans · 29/03/2020

Roser Vernet es muchas cosas. Es filóloga, activista social y cultural, fundadora del Centre Quim i Soler, que abrió hace 16 años en El Molar (Priorat),y coordinadora de la asociación Prioritat que promueve la candidatura para que el paisaje de esta comarca sea reconocido Patrimonio Mundial. El Perxe, la casa familiar que convirtió en residencia rural, es su campo base además de la sede del Centre Quim i Soler y de Priorat en Persona, un proyecto literario que ideó hace diez años para que escritores de todo el país pongan el foco en este paisaje único.

Encerrados en casa, ¿los paisajes adquieren otra dimensión?

Ahora somos más consciente de lo que representan. También pasa con otras cosas.. Aunque depende de cómo entendamos el paisaje. Los que tenemos la suerte de vivir en pueblos, el paisaje lo tenemos dentro del confinamiento. Y te das cuenta de cómo en situaciones excepcionales y extrañas, el paisaje también es el rostro del territorio.

¿Ha cambiado?

Hay una quietud y un silencio mucho más profundo. El silencio de estos días me recuerda al silencio de cuando nieva.

¿Miramos poco el paisaje?

Más allá del silencio, cuando hablamos de paisaje, hablamos de las percepciones de cada uno. Hay una subjetividad que en momentos extremos es más relevante. Este silencio viene dado por la falta de unas actividades e intrusiones al paisaje. Tengo la sensación que el elemento más natural del paisaje está tomando una dimensión que antes no le permitíamos. Nuestro confinamiento representa una especie de liberación, de recuperación de la salud de la naturaleza.

Pero siempre dice que el paisaje son las personas…

Sí, Jordi Ribas dice que el lugar es la gente. El paisaje es el resultado de nuestra actividad sobre la naturaleza. En función de qué calidad tiene esta actividad, saldrán unos paisajes u otros. Si el confinamiento nos hace constatar que cuando disminuimos nuestra actividad, algo se recupera o renace… deberíamos reflexionar. La naturaleza y la agricultura siguen haciendo su camino. Los almendros y la viña está brotando. El paisaje de las periferias urbanas es más desangelado, ahí no puede haber recuperación porque lo han matado.

¿No le interesa el paisaje urbano?

Lo que es variado y equilibrado es lo que produce paisajes interesantes. Es una cuestión de dimensión, de escala, de diversidad. Las ciudades con barrios con diversidad de población y actividad tiene sus paisajes, su urbanismo, su actividad, sus calles… Pero en cuanto esto desaparece, cuando todo es homogéneo y hay un monocultivo de casas clónicas y vecinos clónicos… Cuando rompes la diversidad en el ámbito urbano, o rural o en la tercera galaxia, rompes la esencia de la vida. La vida surge de la complejidad, cuando homogeneizamos vamos en contra la vida.

¿Por eso definen el paisaje del Priorat como un mosaico?

Es que todo está tan vinculado… La candidatura es una excusa para defender un modelo. El mosaico implica forzosamente diversidad, que debe estar equilibrada. Si hay piezas excesivamente pesantes rompen la diversidad, que se basa en una relación de las personas con la geografía, con el clima, con todo… Esta relación ha generado el mosaico. La dimensión y la escala le da una capacidad de resistencia y de resiliencia que lo hace sostenible. Y eso se hace en base a una actividad agrícola. Y ahora con el coronavirus, vemos que si no nos ponemos las pilas y apostamos por este modelo de agricultura, no sé qué haremos… Yo no soy experta, pero el modelo agroindustrial que tanto presiona a nuestro modelo, es la base de estas pandemias que nos estan saliendo. Y esta no es la primera ni será la única.

¿Cree que la pandemia provocará un replanteamiento profundo?

Los grandes problemas son grandes oportunidades. Pero me da miedo, sólo habrá un cambio si las personas y los colectivos, no solo nos lo creemos sino que trabajamos activamente para que eso pase. Si esperamos que los cambios vengan desde arriba, vamos listos. La memoria es muy traidora y cuando se superan momentos difíciles tendemos a olvidar, porque ya hemos sufrido bastante. La crisis de 2008 tenía que servir para replantear muchas cosas, como la contrucción y volvemos a estar igual. Todo se llenará de buenas palabras, de ‘kilómetro cero’ y ‘proximidad’ pero no nos podemos quedar en el eslogan.

¿Cómo hay que hacerlo?

Los cambios tienen que ser de fondo, profundos y radicales, si no, los poderos fácticos se recuperarán, como siempre. Lo que exigimos con la candidatura del Paisaje del Priorat es que las políticas tienen que hacerse con la gente de los territorios. Tiene que haber una nueva gobernanza. Hay que proponer modelos que sean adecuados a cada lugar y que se basen en los valores que tiene cada territorio, que es lo único que se puede garantizar. Los valores son la única cosa no deslocalizable y te obligan a mantener estos equilibrios. Si lo rompes, a la corta o a la larga, te pasarán factura. Aquí el problema es la visión a corto plazo, que es lo que nos hipoteca.

¿Que cambio radical propone?

Todo lo que gira alrededor de los planteamientos del decrecimiento, es importante. Desde la escala individual a la mundial. Hay que compaginar las dos cosas, hacer cambios a nivel personal pero no aceptar que desde los poderes nos carguen toda la responsabilidad. El consumo energético que hacemos todos es desmesurado… ¿Cómo podemos encontrar normal que nos pongan estufas en la calle? ¿Que en verano nos tengamos que tapar y en invierno desnudar? El crecimiento ilimitado nos lleva al abismo y a esa falacia de que lo podemos controlar, que la tecnología nos salvará de alguna forma… Así nos libramos de nuestra propia responsabilidad, pensamos que alguien hará algo que hará que podamos continuar consumiendo, creciendo y enfermando.

Su proyecto Priorat en Persona cumple diez años, ¿el paisaje que no se escribe es invisible?

Escribirlo nos ayuda a hacerlo visible de una determinada forma. Cuando decidimos iniciar el proyecto no era sólo porque nos quejáramos de la invisibilidad del paisaje, queríamos que fuera visible con garantías. No es suficiente con ser visible porque, ¿quien decide qué es visible? ¿Los grandes promotores de un turismo determinado que se basa en determinados tópicos? Dentro del mundo de la literatura podemos poner nuestro granito de arena en la forma de hacernos visible.

Y pensó en invitar a escritores…

Vienen a pasar cuatro días para impregnarse del territorio, para vivirlo… no solo para verlo y beberlo. Cada año invitamos a cuatro adalides, que comparten con ellos su paisaje cotidiano. Los escritores hacen sus textos y la obra se va construyendo. Al año siguiente vuelven, los textos se leen en la escuela y en el instituto y en la biblioteca para que los chicos vean que hay gente muy diversa que miran el espacio que ellos ven cada día y que quizás ni miran. Es una inversión a largo plazo, es nuestra forma de contribuir a que la visibilidad de este paisaje no sea cualquiera, sino a través de las personas.

Pero el vino ya ha dado a conocer el Priorat en todo el mundo.

El vino es una parte importante, pero no la única. Cuidamos mucho las fachadas y no lo que hay detrás, y a veces los decorados se aguantan con hilos. Si decimos que el paisaje es el rostro, no tenemos que maquillarlo, ni hacer cirugías estéticas. Lo que tenemos que hacer es cuidar el cuerpo que lo sustenta, intentar que las relaciones sean saludables, que comamos bien, que durmamos bien. Otro tema es el reduccionismo. El vino es una parte primordial, pero no la única y si hacemos este reduccionismo estamos matando la diversidad. Por eso en Priorat en Persona escogemos a adalides muy variados, siempre dos hombres y dos mujeres, de dos pueblos diferentes y miradas diferentes. Eso transmite un poco la complejidad…

¿Lee más estos días?

Sí y eso me hace plantear cosas. Antes del confinamiento me costaba mucho tener espacios de lectura y cuando los tenía me dormía y eso me tenía preocupada. Vivir en esta extrañeza te hace pensar que predicamos mucho, pero a la hora de la verdad…

¿Que es hará cuando acabe el confinamiento?

No lo se ni lo quiero saber. He decidido que cuando llegue lo decidiré, lo que me salga del cuerpo, del alma o de donde sea. Es lo que estoy haciendo estos días… No quiero proyectar más allá.